ANECDOTA
Hace 1 año
cuando iba en secundaria, un día cualquiera estaba jugando futbol en la cancha
de la escuela pero era muy chiquita la cancha, no podíamos jugar.
Hacia frio
ese día. El balón que llevaron era de cuero, estaba ponchado y además dolía al
pegarle fuerte, pero eso casi no
importaba si aguantabas el dolor. El caso es que estaba jugando y en una
jugada, me pasan el balón y corro a la portería, me aproximaba una defensa de
ellos se acercaba a mí, pero en eso que
se me acercaba me lo burle y le pegue pensando que le había pegado bien. Cuando
vi que el balón iba directo a la cara de un niño yo me había puesto nervioso ya
que le tire con mucha fuerza, que hasta pensé que le iba pasar algo malo al
niño, cuando el balón se estampa con la cara del niño yo me espante y me subí,
me metí a mi salón, en eso un chavo me sigue y me dice –Oye Toño te habla el
director. Yo me espante más pero el chavo se empezó a reír y me dijo que era
una broma y se me bajó el susto.
Pasaron unos
minutos y me asomo a la ventana y veo a varios niños y 3 maestros amontados
viendo que le paso al chavo. Yo pensaba en ir pero mejor evite meterme en
problemas, después de unos minutos llegan mis amigos con los que estaba jugando
y me dijeron que no le había pasado nada, solo que le rompí los lentes, lo
estampe a una pared, le tire su torta y por poco le rompo la nariz.
Fue una de mis
peores experiencias que viví, decidí que nunca más le volvería a pegar así de
duro cuando allá un montón de chavos alrededor.
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